La verificación de la cuenta
La verificación, conocida como KYC, confirma que la cuenta pertenece a una persona mayor de edad y que el dinero sale hacia el titular correcto. Es el paso que más dudas genera, y casi siempre por los mismos motivos.
Tres documentos, ni uno más
El expediente se apoya en un documento de identidad en vigor (DNI, pasaporte o carné de conducir), un justificante de domicilio de menos de tres meses (factura de la luz, declaración de la renta, recibo del alquiler) y una prueba del medio de pago. Para una tarjeta bancaria basta con una foto del anverso con los ocho dígitos centrales tapados. Para un monedero de criptomonedas vale una captura de la dirección de recepción. En un caso normal no se pide nada más.
Por qué se rechaza un expediente
Cuatro motivos explican casi todos los rechazos. La foto está borrosa o refleja la luz, y los caracteres se vuelven ilegibles. Las esquinas del documento aparecen cortadas, cuando los cuatro ángulos deben verse dentro del encuadre. El documento está caducado, aunque sea por unos días. Y, por último, el nombre del justificante no coincide exactamente con el de la cuenta, algo frecuente cuando la factura está a nombre de la pareja.
Una foto tomada en plano, con luz de día, sin flash y sin la funda de plástico pasa a la primera en la gran mayoría de los casos. Un escaneado en PDF sirve igual de bien.
Una sola vez y no se vuelve a hablar del tema
La validación se pide una única vez, normalmente en la primera retirada. Después, las solicitudes siguientes salen sin ningún trámite añadido. Puede reaparecer un control puntual si cambias de domicilio, si tu documento caduca o si añades un medio de pago nuevo, pero nunca se empieza otra vez desde cero.